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11 de Noviembre, 2011 | Espectáculos

Guetta en lo que sabe, llevar al éxtasis a sus fans

Recientemente electo el DJ número uno del mundo, David Guetta retornó a Paraguay para ser la gran atracción de la séptima edición del Red Sound. El francés comandó la fiesta y hasta trajo a sus robots Kryoman.

Con su sonrisa característica, Guetta hizo vibrar el césped del Rakiura.Víctor Gayoso/Paraguay.com

Por Laura Morel - @Srta_Lau

En 2009, cuando David Guetta fue presentado como la gran atracción del Red Sound 5, ocupaba el puesto número 3 del ranking de la revista DJ Magazine, que cada año elige a los 100 mejores DJ’s del mundo por votación popular.

Este año, el francés retornó al Paraguay para animar el Red Sound 7, pero ya lo hizo en condición de número uno del mundo, desplazando a quien durante los últimos cuatro años lideró el Top 100, el holandés Armin van Buuren.

Pese a ser el nuevo rey, el anuncio de que Guetta sería la estrella del Red Sound no fue del agrado de la gran mayoría de los amantes de la música electrónica, que no se permiten sacarle el rótulo de DJ “comercial”.

Sin embargo, el público que lo sigue, ese que corea sus canciones y eleva las emociones al éxtasis en cada tema, marcó presencia en el complejo Rakiura. Disfrutó de las dos horas y quince minutos que duró el show, deseando que no se acabara.

El complejo no contó con el mismo marco de público de ediciones anteriores. Tal vez por tratarse de un día laboral, tal vez porque era Guetta nuevamente... Igualmente, el clima de verdadera fiesta electrónica recién se vivió desde la aparición de la dupla Layo & Bushwacka!, quienes por una hora y media ofrecieron un set que poco a poco fue despertando y animando al público.

Desgraciadamente, y como ocurre en todas las fiestas de electrónica, el mejor sonido de la noche estaba reservado para el DJ principal, por lo que Layo Paskin y Matthew Benjamin no pudieron “reventar” parlantes en un campo que a esa hora seguía recibiendo gente.

Pero cuando los británicos se despidieron, las luces se apagaron y el sonido paró por completo, solo se podía escuchar el grito eufórico del público y los pasos acelerados. Todos sabían que, pese a que aún faltaban cuarenta minutos para que se cumpliera la hora anunciada, el momento había llegado. David Guetta estaba a punto de aparecer.

Y apenas pisó el escenario, ese éxtasis que identifica a quienes llevan la música electrónica en la piel -imposible incluir aquí a las mujeres que van de tacos y minivestidos- comenzó a asomar. Guetta presentó su nuevo álbum “Nothing But The Beat” e hizo un recorrido por sus grandes éxitos, mientras todos pedían más y más para no dejar de bailar.

Pero, más que sus nuevos temas, como principal atracción el DJ número uno trajo este año a los Kryoman, dos robots de tres metros de alto cubiertos con luces LED y que animan la fiesta comandada por Guetta con cañones laser, gases y luces multicolores. Los “clones” realizaron dos apariciones, desatando el delirio de un público que ya estaba más que convencido de que lo mejor estaba por llegar.

Es difícil hacer entender a quien no gusta de este estilo musical, qué sensaciones genera la electrónica, porqué es tan apasionante pasar una noche entera vibrando, saltando, bailando a un “mismo ritmo” -según cuestionan-, vestidos con la ropa y el calzado más cómodos posibles.

Pero hay que estar allí, hay que ver como el cuerpo se libera, tanto para quien apenas se mueve como para el que no deja de saltar un segundo, tanto para el que bebe alcohol hasta no poder mantenerse más en pie como para el que solo pide agua a fin de recuperar energía.

Eso deja cada año el Red Sound, eso dejan DJ’s como David Guetta, solicitado por grandes artistas para hacer un éxito mundial de cualquier tema y así luego ganarse el premio mayor de su público como agradecimiento, aún teniendo tantos detractores.

La organización. Pero el Red Sound 7 no solo fue Guetta, ni Layo & Bushwacka!, ni el paraguayo Murilo Oliveira ni Tin & Gio, quienes cerraron la gran fiesta ya en el amanecer. Vale mencionar la organización que, por primera vez en los siete años de esta ya clásica fiesta, supo enmendar una nunca olvidada falencia.

No faltó bebida. ¿Acotación fuera de lugar? Para nada. Y mucho menos cuando lo que más se cuestionó en los últimos años fue el hecho de que, antes que aparecieran las figuras estelares, ya ni siquiera había agua para beber en las cantinas. Este año no fue así.

También vale destacar el estricto control en los diferentes accesos al complejo, que si bien hizo lento el ingreso del público, al menos impidió que luego se produjeran incidentes en el interior del predio.

Por supuesto, no faltaron aquellos que acabaron desmayados en pleno show de Guetta, pero inmediatamente fueron socorridos por los bomberos voluntarios. Así como los que, con “ayudita” incluida, lograron superar vallas para estar lo más cerca posible del escenario.

Como todo espectáculo masivo, tuvo puntos negativos y positivos. Pero fue una gran fiesta, mejor organizada -aunque la lluvia de la mañana volvió a dejar su sello molestoso (algo de barro)- y nada menos que con presencia del DJ que, guste o no, es hoy el número uno del mundo.

¿Habrá Red Sound 8? Probablemente sí. Por eso yo, ya pongo mis fichitas por Deadmau5, quien sabe y tengo suerte. ¿Ustedes, a quién quisieran ver?

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Comentarios

1 comentario
1.
avicii y afrojack. puede ser tiesto sin problemas.

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