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27 de Febrero, 2013 | La Opinión de Mariano Nin

La política y el transporte van... en colectivo

Hace un calor insoportable. Las condiciones dentro son extremas. No hay aire, qué va a haber, si hasta el suelo tiene agujeros, por ahí al menos debería entrar algo de viento; pero solo entra el humo negro del aceite regastado que nos va matando de a poco y que combinado con el calor hace la mezcla necesaria para comenzar mal el día.

Así es fácil entender por qué hay tanta gente de mal humor.

Viajar en colectivo se ha convertido en una rutina cotidiana en la que convivir con el peligro ya no es novedad. Ni qué hablar de comodidad. Quienes tienen la suerte de subir cerca de la parada completarán el viaje sentados. Los demás serán sometidos a una abusiva tortura innecesaria y molestosa que nos desgasta de a poco.

Los dueños de estos colectivos (colectivos por llamarlos de alguna manera) son los mismos que sacaron préstamos multimillonarios del Banco Nacional de Fomento (28 millones de dólares para más de 20 empresas) y que hoy aseguran que las deudas caducaron y son incobrables.

Muchos de ellos, aún en mora, siguieron recibiendo el millonario subsidio del Estado, una prebenda que se arrastra de sucesivos gobiernos.

Para muchos, incluido yo, estos no son más que una casta mafiosa que nos mantiene prisioneros de sus intereses.

Con números lo revelaba el propio ministro de Hacienda en su cuenta de Facebook.

Bajo el título "Detalle sobre la relación entre transportistas y el Estado", Manuel Ferreira Brusquetti los desenmascaraba públicamente:

“Para pagar el impuesto, los micros tienen 83 pasajeros, para el cálculo del precio del pasaje tienen 414 pasajeros y para el cálculo del subsidio tienen 1.000 pasajeros”, y añadía: “para pagar el impuesto la rentabilidad estimada es de 10%, para calcular el precio del pasaje es de 18%, aunque la rentabilidad real supera el 30%”.

Y no era lo más grave.

Según el propio Ministro, “los micros consumen en teoría 39 litros de gasoil y 6 de lubricantes por cada 100km, cuando la realidad parecería ser de un consumo de 35 litros de gasoil y 6 de lubricantes.

 “Teóricamente los micros cambian ruedas cada 70.000 km, cuando lo que se ve es que las recauchutan cada 90.000”.

Sumadas las irregularidades, las expuestas y otras, sumarían al año, 10 millones de dólares. Con ese dinero se deberían comprar más de 100 unidades nuevas por año.Y concluía: ¿dónde están?.

En cualquier país serio hubiese sido suficiente para que muchos de estos empresarios terminen en la cárcel. En nuestro país no.

Aquí la política y el transporte van… en colectivo.

Al final, el perjudicado será Juan Pueblo. Negociaciones de por medio se terminará aumentando el precio del pasaje. Nos prometerán modernizar el servicio, más frecuencias y viajes placenteros.

Promesas que no se cumplirán pero endulzarán nuestros oídos.

Y en unos meses volverán a plantear otro aumento. El comportamiento del dólar lo exige. Y nosotros, exhaustos y conformistas, volveremos a subirnos en las mismas chatarras jugándonos la vida…en un viaje.

Mariano Nin

Gerente de Prensa de Canal 13.

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