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13 de Julio, 2011 | La Verdad de la Milanesa de Berenjena

De buenas y malas costumbres

Y de no pasar nada ahora pasa de todo. El día de hoy (miércoles 12 de julio del 2011) se llenó de titulares. A la mañana el caso de las invasiones en Ñacunday y los cierres de edificios en el Centro. A la tarde llega Trotte y se vuelve a armar un quilombo de novela. Y a la tarde aparece la Municipalidad de Asunción y de la mano de dos de sus más grandes exponentes los concejales Hugo Ramírez y Yamil Esgaib con una modificación de la ordenanza nro 23.320 del año 1987 que regula el contenido a ser publicado en la ciudad de Asunción.

La modificación reza lo siguiente: 

“Queda prohibida la exhibición, reproducción visual o sonora y publicitación en la vía pública, calles, veredas y plazas materiales audiovisuales y/o auditivos en todo su género o soporte cuyo contenido revista naturaleza pornográfica, erótica, obscena, contraria al pudor, la moral y las buenas costumbres y atente contra los derechos de los niños”

Uno pensaría que esto afecta única y exclusivamente a las publicaciones de índole pornográfica o erótica que se suele ofrecer en los kioscos de la calle Estrella pero esto va mucho más allá. En un audio realizado con Cardinal AM en el programa “Algo anda mal” con los periodistas Santiago González y Mike Silvero el concejal Esgaib (vocero municipal de esta modificación) dijo esto rige a la exhibición de travestis en las esquinas, de carteles en las calles, de revistas y publicaciones impresas de todo tipo. “Nadie quiere ver un travesti mostrando su culo en la calle” dijo el concejal en un momento. Bueno, quizás el Sr. Esgaib se olvida de que quizás a los que gustan de tener sexo con travestis les guste. Pero esto no es lo que más me preocupa.

Lo que me preocupa es que haya un intento de parte de un organismo del estado como es la Municipalidad de Asunción de erigirse como un agente de control sobre qué tipo de costumbres son buenas o malas, sobre qué es el pudor y cómo se lo afecta. De esto se desprenden varias preguntas que tanto Mike como Santi hicieron al Sr. Esgaib y quién fue tan amable en responder sinceramente con un silencio o con esquivos “no sé” o “eso lo vamos a ver más adelante”.

  1. ¿Bajo qué criterios una costumbre o acción es de buena o mala costumbre?
  2. ¿Quién va a ser el encargado de decidir qué es de buena o mala costumbre?
  3. ¿Qué método de selección se va a utilizar para conformar el equipo que decide qué es de buena o mala costumbre?

La lista puede seguir pero creo que el punto está claro. Es imposible determinar qué es de buena o mala costumbre ya que la misma división de costumbres en buenas o malas es nada más que un eufemismo para “me gusta” y “me disgusta”. Transformar estas caprichosas visiones particulares en leyes que afectan a todos es de una irresponsabilidad que sólo se puede encontrar en políticos y especialmente en los de nula preparación como los que tenemos – especialmente – en la Municipalidad de Asunción.

Que se permita la existencia de un ente regulador de costumbres es de sumo peligro ya que hoy el ataque es a las publicaciones impresas (de todo tipo, hasta cartelería) y mañana pueden ser las demostraciones de afecto en público o qué tanta piel pueden mostrar las mujeres (el Coran regula la vestimenta de las mujeres en el mundo islámico porque no es de buenas costumbres que ellas muestren su cuerpo en público por ejemplo, para que se hagan una idea de lo que significa tener un órgano que determina qué es bueno o malo). Ante la insistencia de los periodistas sobre cuál sería el proceso de esta normativa a partir de ahora el Sr. Esgaib en un arrebato de sinceridad o en una carente ignorancia de lo que estaba diciendo declaró:

"Primero vamos a multar y después a buscar criterios".

Es decir, antes que nada se multa al supuesto infractor por el hecho de que se considera que está en ofensa, luego se van a buscar esos criterios. Es un mamarracho jurídico sin precedentes. Evidentemente esta es nada más otra de las movidas mediáticas de este dúo de concejales que está más preocupado nimiedades como la sal en las comidas o en arranques de moral victoriana que en atender cuestiones claramente importantes como que los viaductos estén bien construidos. 

El objetivo final de esta ley no es otro el que tener el control sobre el accionar público y poder emitir leyes y ordenanzas que lo regulen al criterio particular de un grupo que responde a intereses que tienen que ver con la moral basada en fe de cierto sector de la sociedad. Son conocidas las mediáticas peleas entre Esgaib y el activista por los derechos de la comunidad LGBT Simón Cazal en donde el concejal no escatimó improperios de todo tipo contra la comunidad homosexual. El origen de todo este revuelo es la llamada “Besatón” que se organizó en celebración del Bicentanario. Es la venganza de Esgaib y Ramírez a la “afrenta” hecha por Somos Gay de demostrar su amor en las calles, cosa que los concejales entienden es de malas costumbres.

Ah, antes de que me olvide, el Sr. Esgaib, el paladín de las buenas costumbres, el que no quiere ver culos de travestis en las esquinas ni piernas de mujeres en las publicaciones pagó US$$ 25.000 (Dólares americanos veinticinco mil) por su esposa

¿Comprar a una esposa es de buenas costumbres Sr. Esgaib? En ese caso yo me quedo con las malas.

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Comentarios

3 comentarios
1.
lo mismooo hicieron en Argentina ya no se puede publicar avisos de prostitutas en los diarios o algo asi.
2.
cómo es eso que PAGÓ por su esposa?
3.
me parece muy correcta la modificación de la ordenanza nro 23.320, como mamá y como mujer.

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